Despues de reventarme las 9 hojitas del "Welcome" del libro, no me quedan dudas de que el autor, si no es psicologo, si le traía ganas a la carrera, independientemente que uno de los subtitulos es "el consultor como terapeuta", basicamente hace una analogía de las funciones de un consultor con las funciones de un buen apoyo psicologico (no necesariamente un psicologo).
Me agradan dos puntos que toma en cuenta el autor, por un lado, a diferencia de los grandes gurús de la consulta, nos dice que una buena consulta se centra en la relación, se atreve a hablar del consultor como una ayuda, un amigo, un psicologo e incluso un filosofo.
Tambien me llama la atención que hace un libro guia para un libro práctico por si mismo, y no es común que en un texto sobre consultoría, el autor hable de las experiencias.
Segun este texto, y según lo poco que he vivido en el ámbito de la consultoría, para que ésta sea benéfica, se necesita primero una relación de confianza entre el consultor y el cliente, y de ahi partir para poder observar objetivamente, e intervenir oportunamente, a veces o casi siempre con un cierto nivel de resistencia por parte de ambos, pero precisamente esa construcción de una relación de absoluta confianza (que sinceramente no me atrevo a llamar amistad, aunque reconozco que se acerca mucho a las características intrínsecas de ese tipo de relación) es lo que permite encaminar la resistencia, o incluso eliminarla.
¿Pero como hacerle en un país en donde de por sí, ya nadie confia en nadie?
Por último agregaría, que esa relación de confianza permite al consultor dar las ideas mas radicales (a veces hasta absurdas) y al cliente escucharlas.
Estoy de acuerdo con lo que comentas en que una relación de ayuda debe basarse en la confianza, sin embargo, coincido contigo en que ganarse esta confianza puede convertirse en todo un reto, por lo que tendremos que comprender al cliente siendo empáticos y asertivos.
ResponderEliminarComparto tu punto de vista, agregando la salvedad de qe en el fondo no creemos en nosotros mismos y este puede ser el rayo de luz que se asoma por la puerta de entrada con nuestro cliente.
ResponderEliminarSaludos
Una característica que las personas solían atribuir a mí en mis primeros años de consultoría era que yo les inspiraba/daba confianza. Y yo me preguntaba cómo pasaba eso, qué hacía yo. Y cuál era el efecto o vivencia en ellos y por qué la valoraban. A veces me lo decían sin preguntarles. A veces no más se quedaba el comentario. Siempre me agradaba notar señales de confianza, daba sentido a mis relaciones y a veces algo de miedo.
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